Diálogos V

Estàndard

-La vida és especialmente enigmática- le comenté a mi perro- mientras ojeaba una revista.

-¿Porqué?- me preguntó él. Estaba tumbado en el suelo medio dormido. Hacía calor y los niños estaban por casa haciendo sus cosas. Algunos desayunaban, otros estaban sentados acariciando a los demás perros. Una de las niñas dormia, aún.

-Podria haber sido una tortuga grande y lenta. Estaria comiendo acelgas y lechuga en un pasto. Y miramé. ¿Que soy?-

-Eres humana.- me contestó- Con tu neocortex bien conectado.- se lamió el hocico y volvió a tumbar la cabeza en el suelo. Hizo un ruido y se desinchó. Era su forma de decir que estaba relajado. Soltaba el aire profundamente y su cuerpo larguirucho y peludo se expandía.

-Ya- seguí yo- y aqui estoy. Con mi neocortex conectado y un dolor de cabeza que no se va. Me pregunto que pasa con nuestros cuerpos cuando los abandonamos…

-Que pregunta más estupida- respoló el perro- pues se quedan atrás.

-¿Y ya está?- levanté la vista para mirarlo. Él ni siquiera abrió los ojos.

-Ya está- afirmó.

Parecia que nuestra conversación ya había acabado, pero luego añadió:

-Querida mia, la gente viene y se va. Hay que dejarlos ir.-

Me quede un rato pensando. Tenía razón, otra vez. Pensé en esa amiga que fue mi soporte vital durante un proceso largo de duelo y que ahora ya no estaba.

Pensé en mi madre, que se habia ido muchos años atrás. Pensé en las otras perras, tan enormes y cariñosas. Madrazas de mis hijxs. Me dieron ganas de abrazar al perro, pero sabía que se enfadaria y no tenia ganas de enfadarlo. No le gusta que lo abracen. Se siente incomodo, como yo.

Él y yo nos tocamos de manera discreta. Nos sentamos juntos. A veces nos damos pequeños besos. Pero no nos abrazamos. Tenemos otras formas para mostrar nuestro amor. Somos recelosos de nuestros espacios vitales. Algunas veces hasta nos tumbamos juntos, sin tocarnos, con las respiraciones acompasadas.

El perro movió la cola discretamente y dijo:

-Sé que estas pensando en mi-

-Té eche muchisimo de menos estos días- le confirmé lo que él ya sabia.

-Y yo a ti. Pero te guardé en mi corazón. Recordé tu olor y tu tono de voz. Recordé los paseos y los juegos. Recordé como te ries y como me miras cuando nado. Eso es lo que queda cuando alguien se va. A veces vuelve y a veces no. Pero el recuerdo siempre está. –

El pequeño lobo se levantó y se sacudió. Se acercó a mi y puso su largo hocico encima de mis piernas. Le acaricié las orejas, suaves y tiernas.

-Perro- le dije- ¿de dónde sale tu sabiduria?-

Hizo un gesto con las cejas. Puede ser muy expresivo cuando quiere.

-Que tonteria- exclamó-solo soy tú poniendome voz.

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Diálogos IV

Estàndard

Me senté frente a mi perro y le dije:

-Encontré este sillón tirado en la basura ¿Que vamos ha hacer con él?

Mi perro me miro con esos ojos marrones que tiene, arqueó la cabeza y olfateó el sillón. Se acercó lentamente a mi mano y contestó:

-Puedes hacer lo que quieras con él. Es un sillón pero merece una buena vida.- mientras buscaba mis caricias con su hocico larguirucho.- me gustan las hierbas- afirmó luego, siempre tan disperso. Es capaz de cambiar de tema con una facilidad importante.

Entonces se tumbó a mis pies mientras yo seguia mirando el sillón mojado y sucio y estudiaba sus posibilidades. Acairicié con el pie el pelaje tupido oscuro y rubio de mi cachorro y él se relajó.

-¿En que piensas?- le pregunté.

Mi perro habia entrecerrado los ojos mientras yo le acariciaba y con voz adormilada contestó:

-Pienso en las veces que la gente te ha hecho sentir como este sillón tirado en la basura- bostezó como si no tubiera importancia.- y en como has conseguido resurgir y encontrar tu sitio.

Me quedé pensando en su respuesta, mentras él se rascaba la oreja.

-Además- añadió- me tienes a mi. Me gusta bañarme en los rios y los lagos.- no supe encontrar la connexión con lo que estabamos hablando. A veces sus reflexiones son dificiles de seguir. Pero consiguió que viera donde encajaba el sillón mojado en mi casa.

-Tienes razón, pequeño Lobo trepador- y lo abracé. El me gruñó.

-No me abraces, no me gusta.- resopló- no soy uno de tus cachorros rubios.

Así que tube que soltarlo y reirme. Es curiosa su forma de ver el mundo.

-¿Crees que le vamos a dar una nueva vida?-

-Alguien lo tiró a la basura. No lo querian y tu lo recogiste. Le vas a dar una buena vida. Pero lavalo porque apesta.- me pareció curiosa esta afirmación viniendo de alguien a quin le encanta rebozarse en cacas. Lo miré arqueando una ceja:

-¿En serio?-

-Sí. Huele a tristeza y desesperación. Huele a soledad y pena.- dale una ducha y que empieze a oler a nosotros.

-Espero que no te refieras a tí.- le pinché para enfadarlo y mi perro me miró imperturbable.

-Necesito no oler para poder cazar- me contestó ofendido- y tu te encabezonas en ducharme para que apeste a jabón. Así nunca podré traerte una presa ni alimentar a tus cachorros. Pobres niños.- volví a abrazarlo y el me volvió a gruñir.

-No me gruñas!- y le di un pequeño toque en el hocico

-Te adoro. Pero no me abraces- Acepte su condición mientras le besuqueaba las orejas y se las mordia un poco. Él empezó a mordiquearme la cabeza y las orejas como quitandome pulgas. Así que golpeé su cabeza con amor y en ese momento mi pequeño cachorro de Lobo me dijo:

-Voy a protegerte siempre. Estaré allí cuando me necesites. Estaré allí cuando las Valkirias me necesiten, porque son mis amadas hermanas. Guardaré la casa y el sillón mojado. Seguiré durmiendo a tus pies y ladrando a los intrusos. Tienes la capacidad de sacar las cosas buenas de los momentos malos. Eres Resiliente y mereces que te ame.

En ese momento desenfundé el sillón para que dejara de oler a tristeza y pasara a oler a Manada.

Silenci

Estàndard

Busco la meva veu dins les entranyes, profundes i pregones. Entre els escarpats penyassegats que configuren el meu cos i les onades que trenquen aquesta ànima. Perquè és quan puja la marea que se’m menja la melancolia de no saber-te aprop. I ressona per les parets com Eco, que es va fondre dins la seva pròpia tristesa.

Busco la meva veu, entre el silenci avisal dels monstres amb els que convisc, aquells que seuen a sopar a taula amb mi i amb els que brindo amb copes buides. Amb la remor de fons de les aixordidores onades i el caminar del meu gos.

I m’obro en canal destripant cada un dels teixits del meu cos per veure’n brollar a sang espessa; per poder sentir aquell crit que podria néixer de mi. Extrec lentament els òrgans que em configuren per poder confirmar que no han estat menjats per l’heura ni la molsa. Que no és el meu cor el que marca el camí del nord als navegants perduts.

I em despullo com un rellotge, extirpant tira a tira la meva pell, deixant al descobert músculs i costelles, per escoltar si encara ressono dins meu com un xiuxiueig inhumà, o si he estat morta i silenciada per sempre més.

Photo by @lagoncrea

Plomes

Estàndard

Una nit vaig somiar que tenia plomes.

Vaig somiar que em podia arrencar les escates una a una. Aquelles que em vesteixen. Inútils! Em fan morir de fred a cada hivern. No escalfen la meva sang i fan lliscar les gotes quan vull ploure.

Per això vaig somiar unes plomes boniques i de colors daurats, on reflexar la llum del Sol. O platejades per ballar amb la Lluna.

Vaig somiar que arrencava les escates amb els dits i els cridava:

-Maleïdes! Marxeu!

Les feia fora d’una en una sense ambigüitats. I sota d’elles la pell tendre es preparava per florir. Per renéixer. Volia ser una au. Volia poder volar i deixar d’arrossegar-me buscant la llum i l’escalfor.

Mossegava cada una de les dures llenques de pell brillant que em cobrien; les arrencava amb les dents i amb les ungles. Em desvestia. Amb premura i una força inusual en mi les feia volar pels aires des de la finestra de casa i reia, embogida.

-Fugiu de mi, escates! Les Muses s’us mengeran i us convertireu en podridura!-

Somiava que tornava a néixer sent ocell.

Però llavors, les plomes em punxaven. M’esquinçaven de bat a bat i tots els porus de la meva pell s’obrien per deixar sortir petites punxes que després es convertirien en un plomall grisós sense cap gràcia. Em donaven un aspecte curiós. Estrany. Desmenjat i brut. Les acariciava i eren suaus. Avellutades i poc consistents. Dins del somni em preguntava què havia fet volent convertir les meves escates en plomes. Llençant per la finestra allò que em caracteritzava. Volia tornar al carrer per recollir-les una a una i mimar-les. Omplir-les de petons i enganxar-les al meu cos nu una a una, amb la delicadesa que deuen tenir les mares. I plovia. Plovia llarga i profundament. Amb una pluja amarga que en mullava el cos i convertia les meves plomes grises en un embolic de color gris sense cap gràcia.

-Pobres plomes- pensava- i pobres escates…- i aquesta petita idea em feia ploure amb molta més profunditat que qualsevol altra cosa. Vaig ploure en silenci mullant-me, llàgrimes tan grosses com pedres i tan pesants com trossos de plom.

Així que d’una en una em vaig anar treient el petit borrissol gris que em cobria. Una a una les plomes van anar caient a terra, pengim penjam, amuntegades amb aquella laxitud flonja que tenen. I jo vaig observar-me. Despullada. Macada com una fruita madura. Inusual i envellida. Tal com em va fer sentir el cos inhert que un dia vaig arrossegar durant molts anys. Aquell pes que em mantenia aferrada a un fet irreal. I vaig desitjar les meves escates de rèptil. Tan brillants i fortes. Bella armadura que em cobreix i em reconforta. Que em dóna aquesta consistència que tenim els rèptils. Amb la mirada esviaixada i la llengua viperina.

I quan per fi vaig obrir els ulls del món oníric brillava reflectin la llum i projectava aurores boreals tornassolades al sostre de l’habitació.

Marees

Estàndard

Per fi llenço el teu cadàver al mar. Aquelles restes inconnexes d’òssos i mentides que a vegades encara arrossegava. I t’enfonses com l’esquelet d’un vaixell mort. Arrossegat pel corrent i cobert d’algues que alimentaran als peixos.

T’envoltarà la foscor i la misèria de qui se sap finit. Les onades acompanyaran el cant d’aquelles sirenes que vas violar, assetjar i mentir. De totes les muses que vas enganyar i que van venir a buscar-me.

He llençat la resta de la teva memòria cel.lular al mar perquè es disolgui en un procés químic en el que intervé l’oblid. I resorgeixo, tal com ens vaig prometre. Més lliure, més forta i cabalgant rius. Ensumant l’aire com els meus gossos, que m’acompanyen allà on vaig. Manada de llops.

I l’Univers em premía i em regala sucessos preciosos que capturo en imatges fotogràfiques per deixar constància de la realitat del moment. A vegades, des de lluny, sento la remor somorta de les onades i em sembla escoltar un crit agònic que podria ser el teu. Però tanco el correu sense respondre’t i observo la terra ferma que trepitjo i he anat construint. Perquè poc a poc he eliminat, amb molt d’esforç, les arenes movedisses que havies instal.lat a casa meva i les he convertit en ponts que em passegen per l’infinit. Entre castells, espurnes i concerts. On els dilluns es menja truita de patates i hi ha petons a la cuina. I somriures. I llàgrimes de realitat, també. Sóc una dona afortunada. He crescut amb la marea i he inundat tots els espais del meu cos per estimar-me més, però sobretot millor. Amb la mateixa marea amb la que tu has anat tocant fons i t’has convertit en l’ombra espessa d’una imatge que no ets. Il.lús. No hi ha millor gràcia que veure créixer als meus fills plens de somriures. Agafant aquelles petxines que tu rebutges mentre nosaltres, a casa, les convertim en collarets i ens les posem als peus. Per recordar d’on venim i fins on estem arribant.

Mi Manada

Estàndard

Yo tengo una Manada. Está repleta de Lobas feroces que comparten la vida. Mi Manada tiene nombres y apellidos, y Cachorros que corren libres como nosotras.

En mi Manada se toma el sol desnuda y se ríe a carcajadas. En mi Manada nos lamemos las heridas y lloramos abrazadas, echamos de menos a nuestros perros y recojemos animales abandonados para cuidarlos.

Mi Manada mueve la fuerza del Universo. Mi Manada es la Tormenta y la Calma. Es el Mar y la Arena. El Desierto y la Nieve.

En mi Manada se camina descalza y se abraza al prójimo; y plantamos grandes raices, como enormes baobabs donde los pájaros puedan posarse y los monos quieran trepar siguiendo a nuestros hijos, nuestros lobeznos. Ellos son nuestros seres más queridos. Nuestros miedos más profundos. Y es por ellos que luchamos como bestias enseñando dientes, colmillos y garras. Hasta morir, si hace falta.

En mi Manada todas nos queremos, pero tambien amamos a otros hombres y otras mujeres. Y las respetamos. Y los respetamos.

Esta Manada que decis ser no es una manada, porque por encima de todo en las Manadas las lobas nos cuidamos. Vosotros, depredadores sin grupo que vagais por las estepas solos no sabeis lo que es una manada: LA MANADA SOMOS NOSOTRAS.

Y si tocais a una, nos tocais a todas.

Ilustración: Chiara Bautista

Arbres

Estàndard

Sento des del cos que habito com la pell se’m torna freda. Sento el fred perifèric que em produeix petites clapes de gebrada damunt l’epidermis i com aquest fred és converteix en un radar que em manté alerta, a l’aguait. És un dormir sense dormir; un morir sense morir. I habito també la bromera que es desprèn del clavegueram d’aquesta grisa ciutat, on palpito. I que estimo perquè en conec els carrers, les seves virtuts i els seus defectes. Però de la qual voldria fugir per començar una nova vida, amb tu. Mentre m’aturo rotonda a rotonda, semàfor a semàfor, i em sagno incansable.

On és la primavera? Perquè aquest fred inacabable em remou les entranyes i m’obliga a amagar-me sota capes de mantes, custodiada pels meus gossos. Que m’apaga les ganes d’escriure mentre el meu cervell dispers és distreu pensant en els ocells. I en els gats. Tinc ganes de vestir-me la pell amb rajos de sol i treure’m l’etern hivern del cos, que se’m desploma.

I jugo poc a poc, pas a pas. Com quan tu i jo jugavem a enamorar-nos. Amb la rialla als llavis i les bromes a la butxaca. Recordo com reiem, i el sol que feia. Jo em descalçava per trepitjar l’herba tendra i tu em miraves somrient. I fumaves d’aquella manera que a mi em sembla tan teva i que m’agrada tan. Per això, sota les mantes de l’hivern fred, encara et miro mentre fumes. I em sorprèn que m’ocupis tan espai al cos, quan de nit m’abraço a tu i et clavo els peus gelats sota la manta per fer-te enfadar d’aquella manera que no és enfadar-se. Perquè aviat desgelaran les muntanyes i els llacs i els rius s’ompliran d’aigua freda. I tu i jo haurem donat una volta al Sol, junts. Agafats de la mà d’aquella manera, com quan caminavem per Pamplona, sorpresos de poder observar el cel i les façanes. Sense pressa. Jugant a poc a poc com ho fem tu i jo, entre bromes. I ens vestirem d’estiu, deixant enrera el fred que ens ha acompanyat pels carrers grisos d’aquest indret on hem decidit viure i plantar arrels, per créixer amunt com els arbres.